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NEWSLETTER 01/2020


    Apreciado Amic de Monvínic,

     

    Como hemos dicho en otras ocasiones, la climatología de gran parte de las zonas vinícolas es algo mucho más complejo que una simple clasificación que aparece en muchas guías o artículos, y que normalmente reduce y simplifica los acontecimientos de todo un año, y la diversidad de los vinos que se producen en dichas zonas. Este es el caso de la añada 2016 en la Borgoña, una añada difícil y complicada en muchos sentidos, pero que produjo algunos vinos de calidad.
    El año empezó con granizo, mildiu y una primavera húmeda, para continuar con unas heladas, que en algunas zonas como Chablis fue una de las peores heladas desde el siglo XIX, y que dejaron las cepas casi sin uvas. El desarrollo de la añada presentaba un panorama complicado para la viticultura, y la abocaba casi al desastre, pero como tantas veces, de manera casi milagrosa, se salvó durante el verano. Los meses de julio, agosto y septiembre fueron cálidos, secos y soleados, y permitieron la correcta maduración de las uvas, que se salvaron. Y como tantas cosas en la vida, algo que es negativo siempre tiene su lado positivo, y viceversa. En este caso, la helada que redujo en gran medida la producción de uva, sirvió, por otra parte, para frenar el ciclo vegetativo de la planta y la maduración de la uva, cosa que permitió que la cosecha no se viera tan afectada por el calor del verano.
    Si bien la helada fue generalizada, como es lógico, no afectó a todas las zonas por igual ni con la misma intensidad. En general, las zonas más afectadas fueron las zonas más llanas de la Côte d'Or, aunque también algunos grandes viñedos, y pequeñas diferencias marcaron lo malo de lo desastroso en cada municipio. Así, por ejemplo, algunos de los más afectados fueron Marsannay, Chambolle-Musigny, Vougeot, Mersault o Chassagne-Montrachet; otros tuvieron una afectación desigual, como Gevrey-Chambertin, Corton, Pommard o Volnay; y en otros tantos los efectos no fueron menos severos, como en Morey-Saint-Denis, Vosne-Romanée, Nuits-Saint-Georges o Puligny-Montrachet.
    Como es lógico, es una añada complicada para los compradores, no solamente por la calidad desigual de los vinos, sino también por la poca cantidad de vino. Con este panorama, los precios del vino se han mantenido con respecto a la extraordinaria 2015, en la que los precios ya subieron. El resumen podría ser: menor cantidad, menor calidad y mismos precios.
    Y en cuanto a los vinos, los blancos se muestran, en general, algo maduros, pero los mejores mantienen el frescor y la tensión característica de los grandes vinos de la Borgoña. Los tintos tienen un estilo clásico, alejado de la madurez y la concentración de 2015; son elegantes y frescos, y con una buena expresión de fruta, una añada precisa y con capacidad de guarda.
    Poco a poco irán apareciendo en nuestra carta los vinos de la añada 2016 de diferentes productores y zonas de la Bourgogne. De Chablis: Domaine Grossot; de Gevrey-Chambertin: Sylvie Esmonin, Rossignol Trapet, Domaine Trapet, Bruno Claire, Denis Bachelet, Domaine Humbert Freres y Domaine Fourrier; de Morey-Saint-Denis: François Feuillet; de Chambolle-Musigny: Ghislaine Barthod y Domaine Arlaud; de Vosne-Romanée: Mugneret-Gibourg y Comte Ligier Belair; de Beaune: Tollot-Beaut; de Volnay: Joseph Voillot, Bouley Perrick y Domaine Laboureau; de Mersault: Domaine Olivier Leflaive y Michel Bouzereau; de Puligny-Montrachet: Jacques Carillon y Domaine Sauzet; de Chassagne-Montrachet: Domaine Thomas Morey, Bernard Moreau, Jean-Claude Ramonet y Pierre-Yves Colin-Morey; y de la Côte Chalonnaise: Bruno Lorenzon y Domaine Joblot.


    CATAS Y CURSOS

    El jueves 30 de enero, a las 20.00, tendrá lugar una nueva sesión de nuestra clásica Iniciación a la cata de vinos, dirigida por nuestro multipremiado sumiller César Cánovas. Una oportunidad ideal para iniciarse en el mundo del vino y de sus secretos, y hacerlo de una forma accesible, entretenida y rigurosa al mismo tiempo. César desgranará los elementos clave del vino, y pondrá sobre la mesa los aspectos más relevantes de su consumo y de cómo servirlo.

    Gaia Santorini Wild 2014 (Assyrtiko, GRECIA) • Grossot Chablis 2016 (Chardonnay, FRANCIA) • Dezi Marche Solo 2002 (Sangiovese, ITALIA) • Carles Andreu Conca de Barberà Trepat 2017 (Trepat, ESPAÑA) • Gentilini Kefallonia Eclipse 2016 (Mavrodaphne, GRECIA) • Movia Primorska Sauvignon Blanc 2003 (Sauvignon Blanc, ESLOVENIA) • Niepoort Porto Ruby (Touriga Nacional, Tinta Rori, PORTUGAL) • Mas Bertran Penedes Balma Brut Nature Reserva (Macabeu, Parellada, Xarel.lo, ESPAÑA)

    Precio: 35€

     

    CENTRO DE DOCUMENTACIÓN

    Ya hemos recibido las publicaciones mensuales que, como siempre, publican interesantes artículos y catas de vinos. El número de Decanter del mes de enero incluye su selección de los "Wines of the Year 2019", en la cual encontramos en segundo lugar un Jerez: el Equipo Navazos La Bota 78 Oloroso y, en décimo lugar, el espumoso Gramona III Lustros CORPINNAT Brut Nature 2012, entre otros. También publica un revelador reportaje sobre la bodega inaugurada por el bordelés Château Lafite, o una clasificación de los mejores vinos dulces del Nuevo Mundo. Y también, como es habitual, disponemos del número de enero de Wine Spectator, en el que destaca un artículo titulado "Baja's Boom", sobre el boom de los vinos de la región mexicana de Baja California, y un amplio artículo sobre el Champagne, que menciona decenas de productores e incluye precios y puntuaciones de vinos.


    ESPACIO CULINARIO

    A nivel gastronómico el invierno es una estación llena de sabores intensos, de ricas texturas, y platos suculentos y contundentes. La caza es, para muchos, la cumbre de la gastronomía de invierno. Tordos, ciervo o liebre son algunas de las piezas que nos llegan durante estos días. En muchas preparaciones salen acompañadas de la imprescindible trufa, habitualmente una fiel aliada de la caza, enriqueciéndola y perfumándola con sus intensos aromas
    Los tubérculos, poco apreciados en el pasado, se están convirtiendo cada vez más en un ingrediente imprescindible en las grandes cocinas. Uno de estos tubérculos es la remolacha, que con su intenso color morado, su característico dulzor y su inconfundible sabor terroso, permite múltiples preparaciones, tales como laminada en ensalada, en puré o a la brasa. También otros tubérculos, como el apio nabo, o plantas como la coliflor o el romanesco, sirven para dar riqueza vegetal a los meses de invierno, y nuestra chef Ariadna Julian las incorpora con acierto a sus nuevas recetas.
    Por lo demás, continuamos con nuestros dos menús: el Fil d'Ariadna y el Tierra, en los que se incorporarán algunos de los nuevos platos, además de nuestras sugerencias de la semana, en las que incluimos los ya mencionados productos que nos ofrece la temporada.

     

     

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